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Empleo en Alemania: el idioma del filtro, no el del folleto.

Cuando alguien nos escribe por una consulta de empleo en Alemania sobre alemán profesional en el trabajo, casi nunca falta vocabulario de supermercado. Falta el registro con el que un equipo decide si puedes sentarte a su mesa el lunes.

Calle europea con edificios y tranvía en un día nublado

Qué llega en el primer correo

Una oferta en Stepstone o en la web de la empresa, un CV bilingüe que nadie ha oído en voz alta, y a veces un mensaje de rechazo educado. Leemos el Anforderungsprofil y marcamos qué verbos del anuncio no puedes sostener todavía. Eso es la consulta: un mapa, no una promesa de plaza.

Si el anuncio pide C1 y tu discurso se sostiene en B2 con huecos, lo decimos. Hay procesos que admiten ese hueco si el oficio es escaso; hay otros que no.

Qué no hacemos aquí

No tramitamos visados, no negociamos salario en tu nombre y no fabricamos experiencia. El alemán profesional en el trabajo puede abrir la segunda ronda; no sustituye títulos reglados ni permisos.

Perfil urbano con puente y tráfico al atardecer

Tres preguntas que usamos en consulta

¿Quién te oye primero?

RR. HH. filtra de oído distinto que el Meister de planta. Preparamos dos versiones del mismo minuto inicial.

¿Dónde está el número?

Fechas de contrato, porcentajes de baja, turnos. El tropiezo numérico hunde más entrevistas que un artículo mal elegido.

¿Qué callas por vergüenza?

Huecos, cambios de sector, alemán aprendido tarde. Ensayamos una frase seca, sin autobiografía.

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